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Blog de Montaña

03 de Junio de 2020

3 de junio de 1950, cima en el Annapurna. 70 años del 1º ochomil

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Maurice Herzog en la cumbre del Annapurna. Foto: Louis Lachenal
Maurice Herzog en la cumbre del Annapurna. Foto: Louis Lachenal

El 3 de junio de 1950, hace hoy 70 años, los alpinistas franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal alcanzaban los 8.091m del Annapurna, la Diosa de la Abundancia. Era la primera vez que el ser humano alcanzaba la cumbre de un ochomil.

Hasta ese momento, la cumbre de mayor altitud alcanzada era el Nanda Devi (7.816m), escalado por Bill Tilman, aunque -sin cima- en el Everest se había llegado hasta los 8.500m.

22 expediciones habían intentado sin éxito ser los primeros en un ochomil. Eran tiempos de exploración y, de hecho, encontrar e identificar la montaña era tremendamente complicado. Los franceses eligieron el Dhaulagiri en un primer momento, pero ante lo complejo de su aproximación, y lo imponente de su aspecto lejano para un equipo que nunca había salido de Alpes, trasladaron su objetivo sobre la marcha al cercano Annapurna.

No fue menos aterradora la visión del Annapurna. Pero ante la falta de tiempo, y ante la perspectiva de que la cosa no iba a variar mucho en otra montaña, y negándose a volver a casa sin intentarlo, comenzaron con la escalada. Decidieron ascender por la cara norte, y pronto se dieron cuenta de que su estilo alpino no era el adecuado para la magnitud de la empresa, haciendo su aparición las cuerdas fijas, campos estables intermedios, y todo lo que conlleva una expedición mas pesada.

Fueron 2 meses de exploración, decisión y trabajo por parte de los sherpas y de los componentes de la expedición (que además de Herzog y Lachenal, estaba confomada por Jean Couzy, Gaston Rébuffat, Lionel Terray, Marcel Schatz, el médico Jacques Oudot, el fotógrafo Marcel Ichac y el oficial de enlace Francis de Noyelle), hasta que el 3 de junio los dos franceses llegaban a la afilada arista que hace de cumbre.

Los problemas con las congelaciones comenzaron con la decisión de ambos de llevar botas ligeras para el día de cima y, además, Herzog perdió sus guantes en la cumbre al quitárselos para realizar fotografías y cambiar carretes. Herzog se embriagó realizando fotografías en la cima con diferentes banderas mientras una tempestad se aproximaba, mientras Lachenal, mas experimentado, le suplicaba que comenzaran el descenso, hasta que decidió comenzar por su cuenta, con la esperanza de que su compañero le siguiera inmediatamente.

El descenso fue muy dramático, y de no ser por la ayuda de sus compañeros Gaston Rebuffat y Lionel Terray, que les esperaban en el campo 5, es probable que lo hubiera sido mas. Al día siguiente la nula visibilidad les desorientó y tuvieron que vivaquear con un solo saco de dormir para los 4 en una grieta. El resultado fueron graves congelaciones, que obligaron a Oudot, médico de la expedición, a realizar amputaciones sin anestesia. Herzog perdió todos los dedos de manos y pies, Lachenal solo los de los pies. Tanto ellos como Rebuffat tuvieron que ser cargados a hombros por los sherpas durante el regreso, a través de glaciares, morrenas, y selvas.

La conquista de forma tan dramática del primer ochomil, las consecuencias, y la difusión que la expedición tuvo, sobre todo por la enorme repercusión mundial del libro “Annapurna, Primer Ochomil”, convirtieron a esta expedición en la mas legendaria de la historia de los ochomiles, solo superada por la 1ª escalada al Everest por parte de Tenzing y Hillary en 1953.

A pesar de posteriores polémicas, tanto entre los participantes en la expedición y sus descendientes como entre estos y factores externos que han llegado a afirmar que ni siquiera se alcanzó la cumbre, la expedición al Annapurna continúa 70 años después siendo la mas legendaria. Generaciones de alpinistas se han forjado y han soñado con las palabras de Herzog en su libro, y su inolvidable frase final: "Una nueva vida comienza. En la vida de los hombres siempre habrá otros Annapurna".

Maurice Herzog en la cumbre del Annapurna. Foto: Louis Lachenal
Maurice Herzog en la cumbre del Annapurna. Foto: Louis Lachenal

Tags:
Annapurna himalaya

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