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13 de Octubre de 1999

Por Arancha Vega Rubio - 

La Expedición Sotillo al Himalaya consiguió coronar la cumbre que se habían propuesto, el Kang Tokla de 6.300 metros, el lunes a las 9:30am hora local. De este modo, este pico que no contaba anteriormente con ninguna ascensión oficial, adoptará también el nombre de Pico Sotillo.

A las 3 de la madrugada sonaba el despertador en el CII. Juan -antes que Miguel Ángel, que se quedó un ratito más en el calor del saco- comenzó a ponerse las pilas. Con el mal tiempo que habían tenido hasta entonces, no se podía desperdiciar una oportunidad como esa para intentar la cima. Pasaron dos horas y media antes de que las todo estuviera preparado para comenzar la ascensión, desayunar y vestirse.

La primera parte de la ascensión la realizaron alumbrados por los frontales y siguiendo la arista Este rodeando grietas, cruzado puentes de nieve.

Después de una parada para rehidratar y alimentarse, se desencordaron para subir cada uno a su ritmo. Cambiaron a la arista Sur que resultó ser un afiladísimo cuchillo de nieve inestable con un impresionante vacío hacia la cara NO sobre el Mushi Kola. Cuando la progresión se hizo definitivamente impracticable Miguel Ángel cambió a la Cara Sur. El sol había transformado la nieve y estaba más dura, pudiendo así progresar con más rapidez y seguridad; sin embargo, esa circunstancia no le restó peligro a la impresionante barrera de seracs bajo los que ascendía hacia la cumbre. Por fin la cima, a las 9:30 de la mañana después de cuatro horas de marcha.

"Los sentimientos y sensaciones que se tienen al alcanzar una cima, son difícilmente expresables en palabras -dice Miguel Ángel- lo mejor es sentirlos. Aunque para cada persona sean diferentes, compensan sobradamente las dificultades pasadas. De todos modos lo que se siente al alcanzar la cima es muy fugaz, aunque muy intenso, pues tan sólo se ha hecho la mitad del camino, aún falta el descenso."

Tras las fotos de rigor había que iniciar el descenso. Juan le estaba esperando en la arista Este, atento a sus movimientos. En el campo base avanzado esperaban los demás miembros de la expedición; abrazos fotos y un minucioso relato del éxito conseguido culminaron en una buena cena. Para Miguel Ángel, son éstos y los momentos que vendrán dentro de unos días en Sotillo, los que de verdad hacen disfrutar ese instante supremo pero breve de la cima.


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