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30 de Mayo de 2002

Barrio-Bellocq, y la Pique Longue du Vignemale

Por Angela Benavides - 

Jordi Corominas recuerda en este artículo la figura de los dos pirineístas que abrieron la cara norte de la Pic longe y reflexiona sobre la manera en que esta ruta ejemplifica, frente a la revolución de los materiales, el valor y el espíritu de aventura de tiempos pasados.

 

¿Qué es el Pirineísmo? Realizar esta ruta es entrar en el juego de desentrañar todos los conceptos confusos que tenemos sobre la escalada alpina clásica en la cordillera. Algunos acudirán a ella por que presuponen de antemano lo que van a encontrar, otros irán a realizar una vía que les han recomendado o han leído en el libro de las cien mejores y se encontraran con el resumen de la historia geológica y humana del alpinismo en los Pirineos.

Pirineísmo y alpinismo

La primera cosa que tenemos que hacer es delimitar y diferenciar el concepto de Pirineismo con relación al de alpinismo clásico.Aparte de la evidente diferencia de tamaño entre los pequeños Pirineos con relación a los Alpes (con rutas más largas y escaladas a mayor altura allí), una diferencia fundamental es que las vías alpinas clásicas siempre tienen un componente mixto que no existe en los Pirineos. Por ello, el concepto de vía alpina clásica aquí es inexistente. Las vías alpinas de los años treinta no tienen una correspondencia con las vías pirenaicas. La misma original de la cara norte del Vignemale tiene más relación con las vías rocosas de principio de siglo que con “Los tres últimos problemas de los Alpes” (caras norte del Cervino, Eiger y Grandes Jorasses).

 

El hombre:

Una línea así tenía que ser trazada por alguien que poseyera un concepto profundo de la escalada en una gran pared. Henri Barrio era un escalador excepcional, a pesar de tener una mano atrofiada, entre otras minusvalías, debido a una enfermedad. Pero su voluntad, su conocimiento de la cordillera, su visión de los itinerarios y su ética son dignas de elogiar en el incipiente pirineismo de la época.

En el año treinta y tres realizó la segunda ascensión del Couloir de Gaube y se fundó, de su mano, el GPHM (Groupe Pyreneiste de Haute Montagne). En el mismo año treinta y tres, y después, ya en 1934intentó la cara norte de la aguja Grande de Ansabère, abriendo dos largos en libre con escasa protección (hoy en día 6 a), y renunció a seguir porque consideró excesivo el número de pitones que había que utilizar para franquear el desplome que le cortaba el paso. Tuvieron que pasar veintiún años para que se realizara la primera ascensión.

Tal vez Barrio sea el equivalente en nuestra cordillera de los escaladores alpinos de principios de siglo, los Preuss, Dibona o Mummery entre otros, y a su negativa (sin entrar en valoraciones) a doblegarse a la lentitud de los medios artificiales.

La vía Original:

La ruta se trazó el ocho de Agosto de 1933. Para lograr ascenderla se necesitó la seguridad psicológica de la existencia y posesión de clavijas de roca, una innovación revolucionaria de la escalada en la cordillera. Pero en esta primera ascensión de ochocientos metros de desnivel, realizada ¡¡en cuatro horas !!, no se utilizó ningún pitón.

Hoy en día es recomendable realizarla con cuerdas de sesenta metros, y casi siempre llegaremos a algún lugar decente para montar reunión o encontraremos algún clavo abandonado. E incluso en su parte superior encontraremos spits y un par de parabolts de ocho milímetros (al llegar a la arista de Gaube). La cuestión es, entonces: ¿En setenta años hemos mejorado la historia de la escalada? ¿Merecemos ser los sucesores de aquellos Pirineistas que trazaron limpiamente tan evidente ruta?

La cara norte de la Pique Longue:

La cara norte es un frontón, que va del Couloir de Gaube al Col des Oulètes, compacto e imponente de una roca calcárea un tanto especial de difícil pitonaje. La vía original es la más larga, de una lógica aplastante y dentro de un ambiente de alta montaña casi único en los Pirineos, no en vano esta pared esta considerada la más alpina de la cordillera.

Tanto como para aproximarse a la ruta como para el descenso hay que cruzar sendos glaciares, además la vía es larga y la pared amplia con pocos puntos de referencia, todo ello nos obliga a planificar una buena táctica de alta montaña (orientación, tormentas, deshidratación, cansancio) si queremos salir airosos en nuestra escalada. La vía Original no es difícil pero si que exige una constante atención para poder garantizar la seguridad de la cordada.

Esta pared, como pocas más en los Pirineos, contiene itinerarios e invernales míticas aún no realizados por escaladores españoles.

Del refugio de Oulètes es desde donde todo el conjunto se muestra más completo, armonioso e impresionante, desde el Pequeño Vignemale y sus seracs al Couloir de Gaube hendiendo la pared en su centro, pasando por la Punta Chausenque, el oscuro Pitón Carrè y toda la muralla de la Pique Longe. Es un gran macizo completo con paredes, corredores, glaciares, crestas, en donde la cara norte se levanta imponente llamando la atención del escalador.

La ruta

Aunque es una escalada dentro de una gran pared la mayor parte del tiempo discurre por una especie de espolón que surge dentro de la misma. Lo que por un lado nos da una escalada más aérea y con un gran ambiente, pues estaremos colgados sobre el Glaciar de las Oulètes y veremos el oscuro abismo del Gaube casi a nuestro lado que desaparece hacia él, y por otro estamos más protegidos de una posible caída de piedras que si estuviéramos pegados en la concavidad de la pared.

El inicio del recorrido es mejor localizarlo más abajo y a la derecha de la entrada original debido a los problemas que nos puede plantear el cruce de la rimaya, a causa de la disminución del espesor de la nieve en estos últimos tiempos. Es un poco más difícil pero la escalada discurre sobre buena roca gris fisurada en una ligera diagonal ascendente a la izquierda.

Así nos colocaremos sobre unas placas de gris claro que iremos subiendo a la búsqueda de una evidente veta de ofita de color verde (esta roca es de difícil protección). Seguiremos el filón bastante rato hasta que una fisura canal nos permita, hacia la izquierda, llegar a la arista intermedia. Esta arista tiene tramos de buena roca, gris y naranja, con pasos aéreos que nos llevara hasta la zona superior más tumbada pero de roca rojiza esquistosa de mala calidad.

De aquí es recomendable abandonar el recorrido original para realizar la salida directa, más difícil pero más elegante con buena roca y que nos depositara en la misma cumbre además de alejarnos de los spits instalados en la vía (primera de la salida directa: F. Gothier, J. Y P. Ravier el treinta de Julio de 1967).


Texto: Jordi Corominas (Guía de montaña UIAGM)


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