POLÍTICA DE COOKIES
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
«Portada
«Noticias
01 de Marzo de 2002

Santiago Quintero asciende en solitario la Sur del Aconcagua

Por Angela Benavides - 
- Página 1 de 2 -

El escalador ecuatoriano consiguió hace un mes completar la durísima pared sur del Aconcagua, pero pagó un precio muy alto en forma de amputaciones por congelación. En este emocionante articulo narra los pormenores de la escalada, la cuarta mundial.

 
El alpinista ecuatoriano Santiago Quintero 

MI SUEÑO

Este artículo lo escribo desde el Hospital Metropolitano de Quito, a las 4 a.m. del 15 de febrero y por un solo motivo: amo lo que hago, creí en este sueño, trabajé dos duros años en él y sé que escribirlo me volverá hacer escalar esta divina pared. Hoy me encuentro con los dos pies congelados y lo que le pido a la Sur es que no me deje sin volverle a escalar. Ella me enseñó a ser un escalador extremo en solo. Allí me gradué. Al escribir este artículo, mi mayor interés es llegar a transmitir cuánto quise escalar esta pared, cuánto lo disfruté y cómo llegué a bajar en condiciones que no me imaginaba, así cómo hoy espero volver a escalar en solo y en los Himalayas y sus 8000ms.

EL VIAJE A MENDOZA, ARGENTINA

Por vía aérea, el 22 de enero llegábamos a Santiago de Chile 5 ecuatorianos cargados de equipo. Éramos Roberto Gutiérrez, Christian Ulloa, Eduardo Ribadeneira, Jacobo Larrea y yo. Formábamos parte de una expedición ecuatoriana al Aconcagua, respaldada por la Federación Ecuatoriana de Andinismo (FEDAM) y la Asociación Ecuatoriana de Andinismo de Pichincha (AEAP), uno de cuyos objetivos era la escalada en solitario de la Pared Sur, a mi cargo.

Desde Santiago de Chile, el bus nos llevó a Mendoza. Nos ubicamos en un pequeño hotel, conocimos la ciudad, comimos como leones, hicimos las últimas compras y nos informamos sobre la pared y el clima. Los informes no eran muy alentadores: había nieve de hasta casi un metro en la ruta normal y decían que seguiría malo por dos días más. Decidimos esperar y ya el 27, a las 3 a.m., trepados en un mini bus, salíamos a la Sur. Gases por aquí, gases por allá. Pero llegamos al Parque Nacional Aconcagua. Con las mulas cargadas caminábamos rumbo a Plaza Francia (4000ms). Estábamos muy contentos. Yo, por volver a esta montaña, que ya subí en el 98 por la ruta normal. En la tarde ya estábamos instalados: 6 horas de trekking y teníamos estos 3000ms de pared ante los pies.

Desde el Campo Base, el panorama era bueno. No caían avalanchas, la barrera de séracs parecía tener paso por una grieta a la izquierda, la pala y el mixto estaban con mucha nieve y el tiempo era excelente. Cuatro compañeros me ayudaron a cargar las cuerdas fijas y aprovecharon para conocer la vía, ya que dos de ellos la escalarían un día después que yo.

 
La barrera de Serács es la parte más difícil de esta ruta 

El 28 de enero, a las 10:30 a.m. Salimos por el glaciar de Orcones, cruzándolo, saltando pequeñas grietas con cuidado. Buscábamos la ruta con las referencias que encontramos en Internet. Este día nos demoró llegar a la base de las grandes torres 6 horas. La ruta discurre por un canalón de hielo que termina cerca de la ruta ‘Ruleta Rusa’ y después se hace la travesía a la izquierda para llegar a la arista que nos llevará hasta la base de las Grandes Torres. Este tramo de la vía tiene un desnivel de casi 1000m. para llegar a las Torres. Ya en la arista uno está protegido. Así, abrimos huella y fijamos 250 m. de cuerdas fijas por la arista y 140ms en las Torres. Yo fijé las cuerdas en solitario en las Torres y, casi a las 8 de la tarde, nos reuníamos los cuatro para comenzar a rapelar hacia el campamento. La escalada de las Torres es por un diedro de quinto grado, con salida de 6º en mixto, e incluye un segundo largo en una chimenea muy estrecha y dura.

A las 12 p.m. Llegábamos cansados a nuestro campamento base a comer y beber. Teníamos asegurada la escalada de la pared. Yo lo sabía.

LA ESCALADA

La luna llena comenzaba el 29, así que necesitaba decidir. Contaría con tres días de buen tiempo. El 29 amaneció precioso. Me senté a observar la pared con los binoculares y la foto de la Sur en la mano. Registraba la caída y horario de las avalanchas. Trataba de ver si había o no paso y por dónde, en la barrera de séracs. Ese día cayeron dos pequeñas avalanchas; sin embargo, la pared estaba estable. A las 2 de la tarde se tapó y comenzó a nevar hasta las 7 p.m. Tuvimos un reporte metereológico pronosticando dos días de mal tiempo. Pero a las 9 de la noche se despejó totalmente la montaña. Todo indicaba que ése era el día: el 30 era el día en el que comenzaría la escalada de la Sur. Así que, como ya esperaba esto, la mochila y todo estaba listo. Después de una rica cena de chuletas, nos acostamos. Esa noche le pedí mucho a Dios para que el tiempo no se dañe y pude descansar.

30 de enero. Un cuarto para las dos sonó el despertador. La noche estaba estrellada, sin viento. La pared estaba silenciosa y no había ni una nube en el cielo. Mis compañeros salieron a ayudarme a preparar el café para el desayuno y las cantimploras. Quince minutos antes de la hora de salida, fue hacia un rincón a hablar con la pared. Le pedí que me cuide y que me deje llegar a la cumbre.

A las 3 a.m., todo en silencio. Solo se escuchaba "Chao, Santi". No hacía falta más emotividad. Ya no se trataba de enfrentar la Pared Sur. Solo sentía ganas de disfrutar todas las partes de la escalada con esa mentalidad y con Dios en mi corazón.

Mi equipo pesaba 15kgs; estaba pesado. Este era el siguiente: en la mochila llevaba un traje de plumas, una funda de vivaque ,un reververo, un botiquín sencillo, una bombona de gas de repuesto, 2 pares de guantes, un aislante, equipo de roca y 3 tornillos de hielo, una cuerda de 25 metros, una estaca, un par de medias y plantillas de repuesto, más la radio, la linterna y las gafas, y el equipo personal (arnés, grampones y gore-tex) con los martillos técnicos, por supuesto.

Comencé a atravesar el Glaciar de Horcones. Al final de este glaciar está el embudo que me depositó en el comienzo de la travesía hasta la arista, en donde comienzan las dificultades de la vía. Después de un pequeño muro de roca de 5º, seguí escalando por la arista en tercer grado hasta alcanzar los canalones de la base de las Grandes Torres.


Página 1 de 2  -   1 |  2 | Siguiente »

Únete a nuestra Newsletter

Recibe nuestras novedades, ofertas y promociones

Suscribirme

¿Necesitas ayuda?

Llámanos al 974 215 497
(Horario: L a V de 9h a 19h)
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube
  • Instagram
  • Visa
  • Mastercard
  • Paypal
  • Pagos online segurosPagos online seguros
Partner
www.mammothbikes.com
El especialista en ciclismo
© 1995-2019 Barrabes Esquí Montaña S.L.U.