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02 de Agosto de 2001

Hans Kammerlander: el esquiador de los ochomiles

Por Arancha Vega Rubio - 

Conocido por muchos como "compañero de cordada de Messner", Hans Kammerlander ha desarrollado una trayectoria impresionante como alpinista y esquiador extremo, y tiene muy claras sus prioridades: escalar por gusto (o por adicción), no por acumular cumbres.

 
Hans Kammerlander 

Su actitud ante la vida es la del montañero puro y profesional, que vive por y para la montaña. El sexto hijo de una familia de granjeros del sur del Tirol, nació ya rodeado de montañas. A los ocho años, siguió por curiosidad a dos turistas hasta la cima del Moostock, y en la cumbre sintió una emoción tan fuerte como intensa. Después de los montes que le rodeaban, pasaría a Dolomitas y de ahí a las grandes paredes alpinas y a las cordilleras más altas de la Tierra. En una entrevista comentaba que, solo en la cima del Everest (en 1996) volvió a sentir esa emoción que experimentó en su infancia con la primera cumbre. No hubo sorpresas en cuanto a su futuro y a lo que se convertiría. Sí ha sido notable el altísimo nivel alcanzado en "su oficio".

Escalador, esquiador y alpinista, cuando no está embarcado en una expedición, vive de su trabajo de guía y de profesor de esquí en su tierra del Tirol italiano, que le vio nacer en 1956. Gestiona y coordina sus asuntos alpinísticos (y profesionales, que en su caso es lo mismo). Según afirma, sólo necesita estar en la montaña. Punto. Tal vez por eso sigue desarrollando con la misma alegría su faceta "pedagógica", un papel en el que muchos grandes montañeros acusan pronto el cansancio y, cuando le preguntan si es rico, sonríe y contesta: "Soy feliz".

CURRICULUM DE CUMBRES:1983   Cho Oyu (con messner)
1984   Travesía de los dos Gasherbrum (con Messner)
1985   Dhaulagiri con Messner)
1985   Annapurna (Con Messner, primera mundial por la pared noroeste)
1986   Makalu y Lhotse (con Messner)
1988   Cerro Torre (en 17 h, tiempo récord)
1989   Poincenot
1990   Nanga-parbat (el priomero en descender esquiando desde la cumbre)
1992   Cervino (cuatro caras en 24 horas)
1992   Shivling (Primera por el Pilasr Norte)
1993   Ama Dablam
1994   Broad Peak (descenso sobre esquís desde 7.000 metros)
1996   Shishapangma (descenso sobre esquís desde 7.400 metros)
1996   Everest (descenso sobre esquís)
1998   Kanchenjunga (descenso con esquís desde 7.500 metros)
1999   K-2 (abandona a 150 m. de la cumbre debido al riesgo de aludes)
1999   Mutztagh Ata
2000   K2 (intento)
2001   Ogro (intento)
2001   K2 (por la vía Cessen)
Acaba de ascender el K-2 (8.611 m.), la cumbre número doce en la lista de los catorce ochomiles: el mundo alpinístico se preguntaba cuando le veríamos en la cumbre del Manaslu y en la principal del Shishapangma (él ascendió la cumbre central, no la más alta). Y él ha respondido que no volverá al Manaslu, donde perdió a dos compañeros en un intento en 1991. Añadiendo además, algo que, ante la avalancha de cazadores de los catorce, a veces olvidamos: que hay muchas montañas hermosas que escalar por todo el mundo.

 

Kammerlander no ha usado oxígeno suplementario en ninguna de sus ascensiones a los grandes ochomiles. Para él, desde que Messner y Habeler alcanzaron la cima del Everest sin oxígeno, la cuestión se convirtió en implanteable. Sin embargo, lo que le ha hecho famoso han sido sus descensos de los gigantes himaláyicos sobre esquís. Para alguien que empezó a esquiar antes que a escalar, pero que vive intensamente las dos pasiones, aunarlas en una gran montaña es como un sueño hecho realidad. Fue el primero en descender del Everest con esquís (sólo se los quitó en algunos pasos críticos por encima de los 7.700 m.) y batió de paso el record de velocidad en su ascensión. Pero no ha sido éste el primero ni el último ochomil cuyas vertiginosas laderas ha bajado esquiando. También se ha apuntado los descensos del Shisha Pangma, el NangaParbat, el Broad peak, e incluso del Kanchengunga. Decidió lo mismo con el K-2, y porteó sus tablas hasta la misma cumbre, pero cuatrocientos metros más abajo se las quitó, después de comprobar los efectos de una pendiente de 60º cuando un coreano cayó al vacío cerca de él. Parafraseando a Rebuffat, "el mejor alpinista es un alpinista vivo".

 
Kammerlander fue el primero que descendió esquiando del Everest 

Kammerlander ha subido siete ochomiles en compañía de Reinhold Messner, la leyenda viva del alpinismo. Entre otras, realizaron la travesía entre los dos Gasherbrum, un recorrido de ocho días, siempre por encima de los 7.500 m., que el propio Messner califica como su mayor logro en el Himalaya.

Incluso en casa, el dúo Messner-Kammerlander se muestra sorprendente: en el 1991 hicieron el recorrido integral de los Alpes del Tirol, cuya distancia total superaba los 1,200 km. y 100.000 metros de desnivel positivo, y que fue cubierta en seis semanas.

De todas formas, Kammerlander no necesita el nombre ni la sombra de Messner para ser reconocido a nivel mundial. Ha escalado más de 2.000 vías de alto nivel en Alpes y Dolomitas, incluyendo las grandes caras norte (Eiger, Jorasses, Cervino...). Ha abierto más de 50 nuevas rutas, y realizado más de sesenta escaladas en "solo" superiores al sexto grado de dificultad. Muchas de sus hazañas parecen fruto de apuestas enfermizas: en 1992 subió y bajó del Cervino cuatro veces en 24 horas, cada vez por una arista (Hörnli, Furggen, Lion y Zmutt). Suyo es el record (imbatido desde 1088) de velocidad en escalar y descender del Cerro Torre, en Patagonia: la tarea le llevó 17 horas. Curiosamente, dos años después de su rápida escalada al Cerro Torre, volvería a la Patagonia para colaborar con Werner Herzog en el rodaje del film "El Grito de Piedra".

Hans vive entre las montañas que le vieron nacer, en el Sur del Tirol, lleva su propia escuela de alpinismo y esquí. Da conferencias por todo el mundo. Planea una expedición tras otra. Y aún afirma que tardó muchos años en darse cuenta de que era un adicto a las montañas. A veces recuerda aquella primera cumbre de sus ocho años, el Moosstock, a la que sube regularmente para comprobar su estado físico, y a la que se ha propuesto seguir subiendo cuando tenga ochenta años.


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